Comentarios De Los Historiadores


Muchos grandes filósofos e historiadores de la época se refieren al Mashíaj, como Flavio Josefo quién vivió en el 37 al 101 d.M., historiador Yehudí, nacido en Yerushalain, de linaje real y kohanim. Su nombre original fue Yoséf Ben Mattiyahu, quien hace dos cortos comentarios sobre Yashúah; y otros más hacen comentarios acerca del Mashíaj:
Tenemos que advertir que lo que conocemos de Josefo puede ser muy veraz. En su libro «Antigüedades de los Judíos,» publicado hacia el año 93 de la Era Común, Josefo se refiere primeramente a “Yaakob (Santiago), el hermano de Yashúah conocido como el Mashíaj”. Y mas adelante manifiesta:
“¿Cómo numerosas profecías de Daniyel habían sido cumplidas con exactitud? Dijo acerca de las profecías de Daniyel:
Del mismo modo, sus escritos revelan la esclavitud de nuestra nación y de su destrucción por los romanos. Palabras textuales de Josefo:
Todos estos escritos que Daniyel dejó a la historia por órdenes de Elohím, para dar al lector y el observador de la historia, un testimonio acerca de cómo Elohím le dio un gran honor, y para asegurar que a los que dudan de la posibilidad de excluir todas las orientaciones de su vida, a creer que Elohím aún se ocupa de lo que ocurre en el mundo.

[Antigüedades de los yehudím, libro 18, capítulo 3, apartado 3; ben Yosef Mattityahu alias Josefo apunta y continúa.] «Por aquel tiempo existió un hombre sabio, llamado Yashúah, si es lícito llamarlo hombre, porque realizó grandes milagros y fue maestro de aquellos hombres que aceptan con placer la verdad. Atrajo a muchos yehudím y a muchos gentiles. Era Mashíaj.
Y cuando Pilatos, por sugerencia de los beney Adám principales de entre nosotros, lo condenó al madero, aquellos que antes lo habían amado no dejaron de hacerlo, porque se les apareció al tercer día levantado de los muertos; los profetas habían anunciado éste y mil otros hechos maravillosos acerca de Él. Desde entonces hasta la actualidad existe la agrupación de los Meshijit».

 Tácito, historiador Romano, en su libro «Anales», publicado en el año 115, menciona cómo el emperador Nerón culpa a los Meshijit del incendio de Roma en el año 64 de la Era Común. El manifiesta que el nombre Meshijit, se origina de una persona llamada ‘Mashíaj’ que había sido ejecutado por Poncio Pilatos durante el reinado de Tiberio.

Suetonio. Quien nació en el año 75 y murió en el 150 de d.M., en su libro ‘Vidas de los Cesares o los Doce Cesares,’ publicado hacia el año 119-120, menciona que el emperador Claudio echó a todos los Yehudim de Roma (año 49) porque ellos causaban continuos disturbios bajo la instigación de un cierto ‘Mashíaj’.

Plinio el Jóven. Hacia el año 112 d.M., le escribió una carta al emperador Trajano desde Asia Menor, solicitando su consejo para la persecución de los Meshijit. La carta mencionaba acerca de ciertos Meshijit que maldecían al Mashíaj con el fin de evitar los castigos impuestos por los romanos.

Origen De Las Versiones Alteradas

A continuación se detallarán algunos traductores que en tiempos modernos, comenzaron a cambiar las escrituras de Elohím. 

Westcott Y Hort


Las contaminaciones de las Escrituras comenzaron a desacreditar a la Escritura. Desde el siglo 13 hasta mediados del siglo 20 que se prohibió su lectura. Existen ocho Bulas Pontificias condenando la Escritura y diciendo que es un libro muy inconveniente.
Pero hubo un momento en el siglo 19, cuando se reunió todos los textos violados, con toda esa contaminación y se comenzó a fabricar versiones pervertidas en griego como la Septuaginta versión moderna y la Vulgata Latina, se convirtieron en base  de las modernas versiones.
Debemos  remontarnos pues, al siglo 19, y a dos apellidos: Westcott y Hort; fueron ellos los autores del Texto griego que llevan sus nombres, en el que se apoyan en todo o en parte, algunas de las versiones más pervertidas de la Escritura. Sus nombres completos fueron Brook Foss Westcott y Fenton John Anthony Hort. Ellos estudiaron en la universidad de Oxford Arqueología Bíblica y otros cursos relacionados, en la primera mitad del siglo pasado. Oxford en ese entonces no recibía sino evangélicos, pero tan pronto terminaron sus estudios, Westcott y Hort se fueron a trabajar al Vaticano, lo cual da mucho que pensar acerca de sus verdaderas creencias religiosas e intensiones. Además, algunas actuaciones suyas posteriores los muestran como metafísicos y espiritistas, según dice  su biógrafo llamado Arthur Hort. 

El Texto Mayoritario


Para hacer su versión griega de las «Escrituras», publicada en 1.881, ellos descartaron el Texto Mayoritario que era la norma, y se basaron principalmente en los códigos Vaticano, alejandrino y Sinaítico. La versión gustó por la pureza del griego que usaron, muy diferente del áspero griego popular o koiné en el que estaban escritas los miles de papiros que utilizaron muchas de las congregaciones; escritos que conforman el llamado Texto Mayoritario y que sí están de acuerdo con la dabar de HaShem. La inmensa mayoría de las iglesias primitivas no usaron pergamino sino papiro.
Estas congregaciones no contaban con medios económicos porque el papiro era caro y el pergamino mucho más, entonces usaron otros materiales como tablas con agujeros para unirlos entre sí con cuerdas. Incluso en algunas zonas usaron el cuero ordinario, las tablas de arcilla cocida, etc. Sin embargo las congregaciones que podían hacer el gasto, se hacían a sus copias en papiro, durable y livianas. Las hojas en papiro que no eran muy grandes, usualmente se pegaban entre sí para formar rollos. Cada hoja valía entre 5 y 17 gramos de centésima de oro, cosa costosa aún hoy día. Estas copias se hacían con todo rigor y cuidado por la lealtad del texto respecto de los originales o sus copias más próximas, por copistas especializados y de ello dan testimonio las miles de copias existentes, que coinciden con los textos más antiguos. Actualmente se conservan miles de éstos manuscritos.

El Pergamino Material de Lujo

El pergamino por el contrario era el material de lujo. Costaba varias veces más que el papiro, y por eso solamente estaba al alcance de beney Adám muy pudiente: en general altísimos dignatarios, príncipes, reyes o personas muy adineradas.
El pergamino procedía en su inmensa mayoría de la ciudad de Pérgamo; de ahí su nombre. Se requerían destreza y cuidado especiales para su manejo, y eso seguramente  lo hacían mejor los copistas comerciales que los religiosos.
De ahí que la gran mayoría de los pergaminos de la Escritura tengan mayores alteraciones, por el poco cuidado de los copistas comerciales, más artísticos pero menos dedicados. También era muy frecuente que tales copistas arreglaran textos de acuerdo a su leal saber y entender, o modificaran  o suprimieran debarim y versículos que pudieran ofender al alto dignatario, príncipe o rey  que los hubiera encargado. Por esta razón entre los estudiosos no son muy apreciadas las copias en pergamino.
Pero estudiemos un poco los códices para ver que tan puros y dignos de confianza pueden ser:

El Códice Vaticano

El Códice Vaticano, estuvo perdido en los sótanos del vaticano entre unos papiros. Documentos y pergaminos destinados a la basura. Es posible que alguna sabia persona los hubiera puesto en la vía correcta, pero alguien los rescató. Con las técnicas modernas de luz ultravioleta, y pruebas grafológicas, el profesor Bruce Metzger probó que hubo enmendaduras y raspaduras, hechas por nueve manos distintas, en ocasiones diferentes, la primera de ellas en el siglo 12  Otros exámenes similares llevados a cabo por Milne y Steat corroboran esto mismo. Esto le quita la confiabilidad.

El Códice Sinaítico

En cuanto al Códice Sinaítico, que reposa en el Museo Británico, otros investigadores como Burgon y Scrivener, encontraron las siguientes alteraciones: un cambio por versículo, lo que totaliza 9 000 cambios. Además se omiten 4.000 Palabras de los besorim (evangelios), se agregan 1.000  Total 17.000 cambios. Este códice también estaba entre la basura en un convento del Sinaí.
Otra mano sabia lo había colocado allí. Estas numerosas alteraciones le quitan también la confiabilidad a éste códice.
Entre los mismos investigadores dicen que el Códice Vaticano tiene 8.000 cambios; mas de uno por versículo. Omite varias Palabras claves de los besorim (evangelios), omite  casi 1.000 frases, suprime 500, entre preposiciones y artículos. Agrega 500 Palabras, sustituye o modifica 2.000 y cambia de sitio otras 2 000  Total: 14.000 cambios. Entre los dos Códices suman 31.000 alteraciones.